El club de las arañas tejedoras
Había una vez una patona y simpática araña, que vivía en un pequeño rincón de una casa. Su nombre era Tzi Tzi. La señorita Tzi Tzi era una araña muy ordenada. Siempre antes de salir limpiaba su telaraña, tiraba sus viejos ropajes y desechaba también los restos de alimentos innecesarios, pues ya había consumido los nutrientes suficientes para estar sana y en forma otro día más.
Una mañana la señorita Tzi Tzi se preparaba para ir a su cotidiano encuentro con otras arañas. Para ella era muy importante, pues formaba parte del "Club de las arañas tejedoras", por lo tanto se esmeraba mucho en su arreglo personal.
Se limpió sus largas peludas patitas, y lo más que pudo de su velludo cuerpo, donde contenía los valiosos y finos hilos para tejer. Ya lista, la señorita Tzi Tzi emprendió el viaje hacia el club donde vería a sus queridas amigas. Sólo que una larga jornada le esperaba.
Durante el viaje se encontró toda clase de obstáculos que le impedían llegar al club. El primero fue el hecho de que el lepidóptero no llegaba. El lepidóptero es una enorme mariposa gris que trabajaba transportando a otros insectos carentes de alas.
Después de mucho tiempo, apareció la enorme y gris mariposa. Cuya figura mostraba cierto desánimo. Resulta que su retraso lo provocó un encuentro con un humano. Porque mientras descansaba bajo el techo de una casa, fue visto por uno de estos enormes seres, que intento deshacerse de ella a toda costa. Por ello revoloteó por toda la casa hasta encontrar la salida y así salvar su vida.
Las mariposas grises y en general los lepidópteros y demás insectos no suelen agradar a los humanos, y al estar cerca de ellos siempre corren peligro. Así el lepidóptero que transportaría a Tzi Tzi, desvió su camino y llegó tarde.
Luego de este suceso que compartió a los demás insectos, todos escucharon con atención su desagradable historia. Le dieron bondadosas y consoladores palabras dulces para tranquilizar su sentir. Y animada la enorme mariposa gris cargo a todos los demás insectos que lograron ser llevados a su destino. A Tzi Tzi le fascinaba viajar de este modo, pues así podía observar ampliamente el firmamento de la tierra desde la alturas.
Durante el trayecto se entretuvo platicando con una garrapata dormilona, ésta le contó que gozaba mucho de dormir en el pelo de ciertos animales, pero ahora había decidido viajar en busca de un nuevo hogar.
Al final de la travesía en el espacio, todos bajaron del lepidóptero, se despidieron de esa enorme mariposa gris y le agradecieron el excelente vuelo.
Ya en el suelo la señorita Tzi Tzi siguió su camino para llegar al << Club de las arañas tejedoras>> sólo le faltaba andar un poco más. Pero de nuevo se encontró con otro obstáculo ¡Una rama había caído e impedía el paso incluso al más pequeño insecto!
Afortunadamente andaban por ahí unos acomedidos cien pies y mil pies. Que movieron rápidamente la enorme rama.
Como hacía mucho calor, Tzi Tzi pasó a tomar un poco de roció de flor: una delicada y perfumada bebida, que era su favorita.
Después de refrescarse y descansar un rato , la señorita Tzi Tzi continuo con su recorrido. Así anduvo un poco más hasta llegar a un lugar donde pendía un singular letrero tejido con la siguiente leyenda: "El Club de las Arañas Tejedoras ".
Tzi Tzi se puso muy contenta, su travesía había terminado, al fin entró a aquel lugar. Allí había distintos grupos de arañas que formaban círculos, donde se podía oír toda clase de sonidos.
En el club había tantas arañas y de tantas distintas especies. Que bien fue difícil para la señorita Tzi Tzi localizar a sus amigas ¡Porque todas eran tan parecidas para ella! ¡Este era el último inesperado obstáculo!
Casi al punto de la confusión, logró encontrar a sus amigas patonas y de inmediato se integro a la labor. Ese día no paró de tejer y tejer. Mientras tejía les platicó a aquellas arañas sobre sus larga travesía.
La señorita Tzí Tzi disfruto mucho estando en " El club de las arañas tejedoras". Aprendió nuevas y variadas formas de tejer su telaraña: todas muy bellas, detalladas y distintas ¡Además hizo nuevas amistades!
Al final de la jornada regresó a casa y puso en práctica una nueva forma en su telaraña.
Si un día observamos con atención los rincones de las habitaciones solitarias podremos ver las distintas formas de las telarañas y sabremos entonces que ahí hay una miembra de ese "El club de las arañas tejedoras"

Me gustó muchísimo el cuento 😃
ResponderEliminar¡QUE BUENO ! MUCHAS GRACIAS🙏🏽
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