La niña robot que se convirtió en loba azul (Parte 3)

Saludo a todos, pero para su sorpresa le respondió uno, que parecía el jefe que comandaba a los demás lobos. La niña robot todavía pasmada al notar que, si le había respondido por lo menos un lobo a su saludo, preguntó quién era y resultó que era loba.

La niña artificial le platico a la loba de pelo blanco casi azul, el motivo de acercarse a ellos los lobos. De porqué estaba ahí, de sus múltiples aventuras con los humanos, de su familia. Y también de cómo seguía sin entender el afecto, las emociones y los sentimientos.

La inteligente loba, le dijo que acababa de encontrar lo que tanto estaba buscando, ya que al tener la fascinación por ellos sus hermanos lobos. Quería decir que surgía un sentimiento dentro de ella como niña robot, así que la invitó a formar parte del grupo de lobos.

Pero la niña mecánica lo pensaba imposible, con su propia lógica de maquinaria. Ya que ella era solo un mecanismo inventado por dos humanos: su mamá y su papá. Y ellos los lobos eran seres nocturnos del reino de los animales salvajes, cazadores en manada y cantadores a la luna.

Porque no se veía a ella caminando entre esos lobos salvajes. Aún así sentía una atracción y un sentimiento que no había tenido antes de conocer a los lobos. Así que le respondió a la loba blanca, con una pregunta llena de mucha curiosidad:

 ¿Cómo podía hacerse loba ella? Si era un robot inventado por los humanos.

La loba sabia le dijo que los lobos la aceptarían y que ella se convertiría en loba mediante un ritual. La niña robot preguntó cómo era ese ritual, a lo que la erudita loba respondió:

Tienes que buscar en esté bosque el majestuoso gran árbol azul. En lo más alto de esta montaña lo encontrarás. Lo vas a reconocer porque tiene las puntas de sus ramas más altas y hacia arriba apuntando el cielo.

Con una peculiaridad que es la presencia de un rostro humano en una de sus ramas, esta característica lo hace diferente de los demás. De ese rostro enramado, en uno de sus ojos se verá la imagen de la luna llena.

En ese momento te tienes que postrar ante ese místico árbol y pedirle tu deseo. Después descansarás debajo de su sombra, pero procurando que te de en el rostro la luz de la luna. Porque ese Dios, la luz de la noche, que controla la mente, será el que dará respuesta a tu deseo.

 Y repite hasta que te apagues ¡yo soy una loba azul! Y cuando no te des cuenta y todas tus fuerzas se hayan consumido. Te transformaras en una hermosa loba azul, así podrás venir con nosotros que te estaremos esperando, dentro de este bosque.

La niña robot no comprendió que eso fuera posible. Porque a su entender lógico de robot eso era imposible. Ya que bien se sabe sus conocimientos se limitaban a lo racional, a lo científico y a lo metódico. No a lo místico, ni a lo misterioso, ni a lo que estuviera fuera de lo normal o común.

Pero de todos modos decidió buscar el árbol. Así emprendió su camino por todo el gran bosque. Pasaron más días hasta que por fin lo encontró. Ahí estaba aquel rostro humano, el cual era muy pequeño.  Que se podía ver a través de su forma de ramas y arbustos, la tenue presencia de la mirada donde la luna era su ojo. Que en ese momento solo era un hilo de plata, mostrando lo que parecía un ojo cerrado.

Esperó más días a que fuera luna llena, llegó el día indicado enterró la llave y otras herramientas que la mantenían animada. Reverencio al árbol, pidió su deseo y se puso debajo de él, tomando la luz de la luna en su rostro. Y comenzó a pronunciar las palabras que le dijo la loba sabia. Así pasó el tiempo hasta que la niña robot se apagó.

En ese momento la luz lunar se reflejó fuertemente en el metal al descubierto producto del desgaste, por los muchos días de espera de la niña robot. Está bondadosa luz fue convirtiendo a la niña artificial en una especie de masa brillante que abarcó todo su cuerpo. Después se dispersó poco a poco, hasta que todo quedó a media luz. Pasó la noche y vino el amanecer.

Se abrieron debajo del árbol azul un par de ojos grandes y azules muy profundos entre la nieve y el tronco. Dibujando así un bulto de pelo muy suave blancuzco con brillos de azules muy claros. Era un lobo azul majestuoso, de tamaño no muy grande y de dulce mirada.

  La niña robot se había convertido en una hermosa loba azul. Al ver que realmente ahora era una pequeña loba, empezó a sentir algo cada vez más fuerte. Escucho los sonidos de su corazón. Y una fuerte sensación la llenaba. Algo más elevado sentía por dentro. Ahora había entendido que era ese sentir ¡Se traba de las emociones, los sentimientos y los afectos!

Era lo que se llama felicidad, fue corriendo a buscar a los otros lobos y a la inteligente loba que le había dicho que hacer. Cuando llegó con los lobos que reconoció días atrás. Todos la recibieron con mucho contento entre brincos, saltos y unos cuantos aullidos.

 La loba sabia la abrazó con sus patas delanteras, le dio de nuevo un afectuoso saludo. La antes niña robot y ahora la pequeña loba azul estaba sorprendida, se sentía divertida, contenta, emocionada, nerviosa e incluso miedosa.

Porque de repente recordó a sus padres humanos: sobre todo a su mamá. Y ahora ya no los vería más, por ser un animal de cuatro patas con garras y estando fuera de la civilización. Aparte de ser considerada un peligro en ciertos lugares para la gente.

Le comunicó su sentir a la sagaz loba. La pequeña loba expresó, que nunca había sentido nada igual. Pero que ahora la invadía toda clase de miedos e inquietudes. La loba sabia le respondió:

Los sentimientos, las emociones y los afectos también están colmados de dudas, preocupaciones y miedos. Es normal que te sientas confundida y que ahora te agobie el problema sensible sobre tu familia humana.

 Porque, aunque es hermoso tener sentimientos, las emociones y los afectos. Y sobre todo transmitirlos a otros seres y más a los buenos, el vivir con ellos es responsabilidad, esfuerzos constantes y adversos ¡Porque tienen consecuencias! De ahí nuestra toma de decisiones ¡Y de ahí nuestros aciertos y errores!

¡En este momento no puedes regresar el tiempo! La decisión que tomaste, que fue el convertirte en una pequeña loba azul, que ahora eres, no tiene marcha atrás. Si te pareció atractiva nuestra forma de vida es por una buena razón.

 Y esa razón no es descabellada, tiene que ver con una inteligencia más elevada que es:

¡El estar en concordancia con la madre tierra!

Ese fue tu auténtico deseo venido del centro o esencia de tu ser. Que, aunque era mecánico comprendió el origen legítimo de lo que buscabas. Que es estar en unión con la esencia del todo. Y la mejor manera es el estar en concordancia o armonía con la naturaleza.

Como has comprendido en este momento y has aceptado el amor de tus padres al entender que son los sentimientos, las emociones y los afectos. Por este cambio de cuerpo.

En este momento querida hija abandona esos mismos sentimientos. Y acepta las enseñanzas de la esencia en la madre naturaleza en tu condición de loba azul.

De mi parte, yo seré tu madre de ahora en adelante y te enseñaré todo lo importante que se tiene que ser comprendido. Sobre todo, te he de enseñar, el significado de que somos esencia de un todo. Y que ese todo es un perfecto equilibrio que nunca se debe romper.

Ahora vamos porque la manada nos espera, acepta está tu nueva vida. Con lo inteligente que eres la comprenderás muy bien y después la vivirás de otra manera más ennoblecida.

 ¡Porque tu búsqueda ahora es sobre la sabiduría y de eso nunca hay error ni arrepentimiento!

 Después de decir esto, su nueva madre la loba sabia, le lengüeteo la cabeza peluda blanca a la pequeña loba azul como una hija muy querida. Y así fue como la niña robot se convirtió en una loba azul.

Siendo ahora una loba fue a ver a sus padres junto con su madre esa sabia cazadora nocturna. La erudita líder de manada de bosques, envía un mensaje de ellas dentro de un sueño a aquella familia de humanos. Que las aceptaron con amor y alegría en esa primera vez que se volvieron a encontrar, después de tanto tiempo.

Ahora cada verano, las reciben con amor y cariño. El resto de las estaciones del tiempo lo viven con sus hermanos los lobos en la Laponia. Su muy sabia madre la loba azul, no deja de mostrarle las verdades del universo. El tiempo transcurrió y la pequeña loba azul creció y se volvió tan sabia como su madre.

Para Paola y Zahra 


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