El Señor Buda y el Pavo Real de Comala (Parte 2)

Complacer sus alabanzas de la forma en que ustedes creen que merecen ¡No siempre tiene que ser así! Pensar de esta manera, solo es para mentes que tienen como cabezas, cuencos vacíos del fuego del conocimiento.

Porque el deseo fútil nunca se acaba de complacer y siempre vivirá en forma de sufrimiento, para quién no sabe limitar sus deseos con carácter clarividente.

Ya que una mente que no se conoce bien así misma, no ha comprendido realmente nada ¡ Y menos lo sublime!

El Señor Buda aunque es una maceta ¡Sigue siendo el Señor Buda! ¡No menosprecien su presencia! Ni la mía, como su fiel servidor de este Señor personificación de la inteligencia, que esconde su divinidad de Dios de Dioses.

Su condición de gansos, como de los seres de animales de pico y dos extremidades. Les debería de recordar que son de los más avispados, mejor entendidos y defensores de la verdad.

¡Y más si recuerdan sus vidas anteriores como practicantes del Señor Buda! ¡Que siempre los ha bendecido con su amor!

 Escucharlos vociferar palabras insustanciales, llenas de quejas. No está bien en su investidura de los mejores plumíferos de esta madre tierra.

¡No desfavorecen a esté Señor Buda! y a su nuevo amigo que soy.  Aunque ave que gusta al humano por mi plumaje. Lo que más me interesa, es que aquí, en este lugar llamado Comala ¡Se cuente que a diario recibe las bendiciones de los cielos!

¡Ya lo verán! En unos cuantos días recibiremos los beneplácitos, en néctar de lluvia y ustedes no paran de cantar. Porque las respuestas a sus deseos, que son las de sus ancestros, serán escuchadas.

¡Mis palabras no serán falsas se las garantizo!

Ante las palabras seguras del sabio pavo real a aquel matrimonio de aves. Hicieron que se sintieran avergonzadas por lo que habían dicho. Pensando que el pavo real no las entendería. Comprendieron, que había llegado un maestro que les enseñaría algo más que mostrar un rico plumaje.   

Los días pasaron, un par de meses pasaron y hasta las risas de los diferentes humanos que iban y venían en aquel rincón de Comala pasaron. Mientras tanto, sonidos de clic se escuchaban de personas que con festividad, fotografiaban y pintaban en sus teléfonos celulares o móviles a la maceta del Señor Buda y al pavo real.

El tiempo pasó para probar la paciencia de aquella pareja de matrimonio plumífero de Comala. Hasta que una buena noche llegaron las perfectas bendiciones tan esperadas.

Todo esto sucedió para ver la sonrisa de esa bendita inteligencia, que significa la palabra Buda. Que se escucha en los sonidos sagrados, los cuales se expanden de paso a paso, por cada rincón del mundo, como un sutil perfume delicioso.

El curso del río de aquel lugar cambió, porque se manifestaron las prosperidades de las deidades, que tanto esperaban los gansos de Comala y los Dioses se hicieron notar.

En ese Comala en la madrugada, el buen Dios conocido en el rojo de México como Tláloc. Que en las tierras del sol es llamado como Devaraja Indra, dio un gran concierto de truenos, cual orquesta de sonidos perfectos ¡Con el esplendor de las múltiples luces de los rayos!

Mientras la lluvia musical caía a chorros. Aquella pareja de sabios gansos daban alabanzas a tan perfecto concierto. Sus ojos llenos de lágrimas de alegría, se mezclaban con el torrente del néctar de la lluvia ¡Había llegado el momento sagrado!

Ese Dios del rayo Tláloc, rey de Dioses conocido en otros territorios del norte en el mundo como Zeus, lleno de aguas de lluvia bendita a la Comala blanca, que recibía a esas nubes como cándidas jóvenes engalanadas de los actos de pureza. Entrando desde los techos ,hacía las casas blancas de aquel lugar ¡Todo Comala recibió las bendiciones favorecidas!

 Los constantes relámpagos expresaban el jugueteo del Dios Fuego en el rayo luminoso, y del Dios del espacio con el sonido de sus truenos. Esas dos deidades legendarias anunciaban y responden, a las prosperidades solicitadas, que habían sido las muchas peticiones del matrimonio de gansos.

Las hermosas Diosas, donde primeramente se presentó la bondadosa sabiduría intuitiva, que con gracia se escondió en la niebla, transformó el ambiente. Junto con otra deidad que era el sonido de la corriente del río y una última en el rocío de los remanentes de la dulce lluvia bendita. Siendo ellas el agua, el néctar de la lluvia, la vida misma en curso ¡Bendijeron a Comala con su naturaleza refrescante!

Por último, aquella maceta de la cabeza del señor Buda, se manifestó de ella el Dios oculto. Aquel último gran maestro asceta y príncipe, ese Dios de Dioses escondido. Que se divierte confundiendo a las personas, cuando solo dice ser un simple hombre, un buscador y maestro. Que no necesitaba expresarse con el oro, la plata o con la gema preciosa. Porque su presencia, su inteligencia y su entendimiento. Están muy superiores a nuestro ordinario intelecto humano.

Ahora tan solo basto que todo Comala sintiera una dicha que no se puede describir con las palabras. Lo que si se tiene que decir, es que se pudo sentir ¡Como un momento de completa felicidad!

 Que se quedara para la inmortalidad dentro de los alegres latidos del corazón de cada forma de vida. Esto sucederá hasta el final del aliento de quien vivió y conoció ese momento en Comala.

A la mañana siguiente, después de aquel concierto bendito de lluvia auspiciosa. Toda persona incluyendo, al pavo real y a la pareja de gansos le dieron al nuevo día ¡Un Gran Gracias!

Comprendieron todos esos seres, sobre todo la pareja de gansos, el significado de mezclar el mito y la realidad. Para al final vislumbrar lo que es la auténtica entrega a lo Superior.

Así después, esas sabias aves decidieron decir que solo eran meras ilusiones vanas, sus deseos egoístas. Y que al sentirse liberados de ellos ¡Habían recibido la mejor bendición de todas!

Ahora se dedican a rendir honores diariamente al Señor Buda en la maceta ¡Mucha es su felicidad! Gracias a esto el regocijo no los ha abandonado nunca más.   

Además para dar por sentado que pronto todo aquello que se vivió y que surgió. Y surgiría en Comala cerca del pavo real y la maceta del Señor Buda ¡Serán momentos de otra realidad muy sagrada! Que hace a estos dos graciosos seres, que se nos revelen como los personajes místicos de la expresión de lo memorable.

Todos recibieron y recibirán flores de dicha y bondad sin fin. Al recordar esta pequeña, muy pequeña historia del Señor Buda y el pavo real de Comala.   

Por eso se me fue transmitida, con el motivo de que la comparta. Por ser una lluvia de flores de gentileza. Dulces regalos, para las personas hambrientas en busca de la elevada inteligencia. Para que así, todo en este mundo pueda decir con alegría ¡Gracias!

¡Om Satyamuni Buddhaya Namah!

A la inspiradora Comala 


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