EL VAQUERO ANCIANO (PARTE 2)

En ese momento se levantó en sus dos patas para transformarse en una bellísima joven de piel del mismo tono dorado, toda enjoyada de oro y piedras preciosas. Vestía un traje del color de su pelaje y le dijo, junto con las otras brillantes vacas al anciano lo siguiente:

¡Hijo querido el motivo de tu preocupación, nos complace! Y comprendemos el amor que nos has conferido, desde que te juraste cuidarnos hasta tu muerte.

Esa clase de entrega no cualquier persona la tiene. Ni siquiera aquella que nos ve como animales sagrados. Tu mérito es grande porque tu amor hacia nosotras ha sido mucho, por eso estamos satisfechas contigo.

Porque al otórgase tu convicción, tu dedicación, tu sentido de lo correcto y lo sagrado en nosotras ¡Nos has halagado grandemente! Porque en esta parte del mundo, es raro ver tal entrega hacia nosotras. Ya que nos consideran pestilentes, solo proveedoras de sustento y comida, como objetos sin importante valor en la vida humana.

¡Nos ha llenado de contento tus actos! Porque al dedicar tus días en el cuidado desinteresado, como lo has hecho por nosotras. Ha sido el mejor sacrificio que hemos recibido.

Como recompensa ante tu constancia y cuidado como si fuéramos más importante que tu vida, tu esposa o tus hijos. Nosotras nunca dejamos de proveerte de leche como si fueras nuestro ternero.

Para nosotras tus madres, era la única manera que podíamos manifestarte que estábamos contentas con el servicio y el amor que nos dedicabas.

Ahora como una bendición más, te comunicamos que la dama de negro, la muerte vendrá por ti en tres días. No te preocupes por nosotras, estaremos contigo en uno de los reinos celestiales más importantes. Donde nosotras y más madres vacas te esperaremos.

Deja todos tus asuntos arreglados y abandona todo temor, de que tu vida se haya considerado un desperdicio. Lo que hiciste durante esta existencia de cuidar vacas, de hacer el menor daño posible al mundo. No ambicionar más de lo necesario, como objetivos fútiles. Y recordar la armonía de un sencillo oficio.

¡Esta forma de vivir, es estar en equilibrio con el universo! ¡Esté es el mejor fruto que puede dejar un humano!

Ahora abandona toda duda, culpa y error. Y prepárate para partir, porque eres persona de deberes correctos.

No pisaras los infiernos, porque no hubo actos culposos que ameritan una visita a los distintos abismos muy inferiores. Incluso tu alimentación solo a base de nuestra leche, frijoles, chile, tortilla y pan sencillo no hicieron el suficiente daño para que vayas a algunos de los reinos del Señor de la Muerte.

¡Ve a preparar tu mortaja! ¡También ve a despedirte de todos! Porque este viaje de ser vaquero, ha terminado en esta tierra ¡Para que seas un vaquero de los mundos celestiales!

Después de decir esto la juvenil dama dorada, volvió a su forma de vaca de tono ocre con vivos esplendorosos. En eso el anciano vaquero despertó, no se dio cuenta de que se había quedado dormido. Pero aquel sueño le pareció demasiado real. Miro a aquellas tres vacas, las acarició con ternura y les expresó que era hora de regresar a casa.

Estando en la sobremesa de la cena le contó todo lo que le pasó a su esposa, que rió ante lo que le dijo sobre su sueño. Pero al pensarlo más, el anciano no consideró vanas las palabras de sus vacas. Porque su intuición en el fondo de su entendimiento, le dijo que hiciera caso a lo que le expusieron sus vacas en ese sueño.

Los siguientes tres días los dedicó efectivamente a arreglar sus asuntos pendientes que no eran muchos. Comunicó su partida a familiares y amigos como si se fuera de viaje. Y también dejó listo cómo sería su funeral y despedida de esté mundo. El sacerdote del pueblo se le acercó al saber por gente chismosa, que el viejo vaquero hablaba de que moriría en pocos días.

El pacifico hombre cuidador de vacas expresó, que no le interesaban los asuntos relacionados con la iglesia. Solo pedía que lo enterraran junto con su esposa en los límites de sus muy pequeñas tierras. Y que su familia lo recordará a él y a su querida esposa siempre, solo eso le importaba.

La gente del pueblo no podía creer que el anciano dijera la verdad de que su muerte estaba cerca con tranquilidad, sin miedo ni temor. En esos tres días resolvió todo.

Y efectivamente en una fría mañana de otoño del tercer día, el anciano vaquero y su esposa abandonaron aquellos cuerpos marchitos por el tiempo. Al morir y salir del planeta aquella pareja pacífica de ese pueblo común michoacano de México, se dirigió a los confines del universo.

Mientras tanto las tres virtuosas vacas salieron, una detrás de otra de aquella casa hacía los verdes pastizales. Comieron sus últimos bocados hasta que llegaron a un alto barranco donde se dejaron caer para abandonar sus cuerpos entre ramas y espesura del bosque, que se encontraba al fondo del despeñadero límite de esa parte del pueblo. Liberadas de sus cuerpos de madres productoras de leche, se dirigieron a ese más allá que su blancura es gracias a la leche divina.

La poca familia que conocía al vaquero anciano fue a buscarlo el día que él manifestó que ya había muerto. Todas esas personas fueron y lo encontraron sin vida junto con su esposa. Sin dejar de estar atónitos, por la precisión de las palabras del anciano. Avisaron a sus hijos que llevaban años en los Estados Unidos y que solo llegaron a despedirse con lágrimas del cuerpo de su padre pastor de vacas.

Se procedieron a los rituales fúnebres indicados por el confinado vaquero, el pueblo estaba sorprendido al saber que era verdad lo que aquel hombre mayor dijo de que moriría en tres días. Todo esto lo adjudicaron a un milagro bendito o una profecía maldita.

Al final con el paso del tiempo se aceptó que era un milagro y se recordaba de vez en cuando, para que el pueblo no se llenara de miedo producto de su ignorancia. Con el tiempo, un sobrino nieto lejano de edad adolescente terminó teniendo la pequeña casa con su parcelita. Porque ahora tenía una nueva familia como padre primerizo, gracias a que no resistió la curiosidad de probar la clase de deseo que amarra a muchos en el mundo.

Los días pasaron y nunca encontraron a aquellas tres vacas del anciano vaquero. Su historia milagrosa de cómo sabía cuando sería su muerte, se volvió un mito en el pueblo. Que ahora me contaron y que les comparto por ser maravillosa y mágica, para que la conozcan ¡Así agradezco a ese noble oficio de la tranquilidad del anciano vaquero y sus venerables vacas!  

a la Ancestral cultura que esta enterrada opacando su brillo 


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