El encuentro con el mono del organillero
Lo recuerdo como un mal sueño, donde quiero ser la más malvada: la que mata, descuartiza, desmiembra y destruye ¡Ser una total desalmada!
se recuerdo que evidencia mi estupidez pasajera, porque fui engañada por el mono del organillero. Sus palabras, eran un discurso digno de una arenga política combinado con la verborrea de un artista obtuso y mentecato. Un drama más que amarga el entender y valorar de la vida, porque a veces sala y seca la boca en las emociones y las virtudes-
se mono del organillero, lo conocí con su semblante de pretender ser juvenil y rebelde, carente de guapura y rico en palabrería. Solo buscaba llenar los bolsillos de su inexistente galantería, con el síndrome narcisista. Vestía los sin colores dignos del Señor de lo oscuro de nombre Rahu y que domina con el error a Shani Deva, ese dios Saturno en los momentos en que llega lo nefasto.
Así ese gran preceptor Saturno deslucido por el amo de la oscuridad fugaz Rahu, hace reproducir las tinieblas en la vida de quien visita. Y así fue la llegada en un momento de mi vida de ese mono del organillero, el lapso en que se eclipsó mi mente y mi juventud.
Para el mono del organillero fui un reto a su decrépito y mediocre devenir. Su rostro de mono me hacia saber que lo mejor era no acercarme, pero el engaño, la falsedad y el embuste eran sus mejores artes. Veinte años de divergencia hacían que rebasara mi juvenil entendimiento. Su capricho fue mayor y mi inocencia fue seducida, por un lindo traje, un lindo discurso y una linda interpretación del momento.
Su miembro sexual minúsculo y tan poco agraciado como un raquítico hongo, que no llenaba expectativa alguna. Menos los jugos del placer sexual femenino ¡Ahora entiendo porque un mono no puede gozar con una águila blanca de anchas alas! Termino ese erotismo antes de disfrutar y con su sentimiento de frustración en el cuerpo que me hace andar.
Aquel mono del organillero, me hizo conocer lo más oscuro de mis pasiones por años, hasta que un buen día molesto al notar que mi insatisfacción siguió siendo firme desde el principio. Trato con su discurso de la doble moral, el convencerme de que lo olvidara. Hice bien en estar de acuerdo a su único consejo sensato, mientras él continua con sus conquistas.
Ya liberada de ese enviado de Rahu y Shani, ese mono del organillero, solo sirvió para darme una buena lección sobre el desapego. con el pasar del tiempo al fin conocí terrenos más juveniles, dulces y dorados, que me hicieron muy feliz desde el primer instante.


Me gustó prima, obscuro pero rico
ResponderEliminar¡Bienn y viene más oscuros!
EliminarUna mala experiencia, que bueno que hayas obtenido una buena lección de ello.
ResponderEliminarSiiii, es lo bueno y con la escritura más
EliminarBonito 💓 faltó la dedicatoria!☺️
ResponderEliminarNo tiene dedicatoria porque no es para nadie importante, solo para aquellas personas obtusas que se dejan llevar por los sentidos.
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