Mi amigo ese peculiar Cabeza de felino

 2015

Ella recordó un viejo baúl que tenían sus padres, años atrás, en su más temprana niñez, cuando contaba con tan solo cuatro años. En ese baúl había un cuadro que encontró cierto día. El cual hizo suyo porque le gustaba mucho. Era la imagen de un niño pequeño con un ser muy especial, ya que tenía Cabeza de Felino, muchas extremidades y abrazaba con aprecia al niño.

Ella entre sus travesuras con muñecos y otros sencillos juguetes, usaba la imagen como un compañero de juegos, con quien platicaba considerándolo un amigo lleno de lealtad y fidelidad.

Sus padres viendo la actitud de ella, le preguntaron ¿porqué había tomado del baúl dicha imagen? ¡Que estaba un tanto vieja y rota en las esquinas! 

Ella con la valentía de su inocente edad respondió de una forma inteligente que sorprendió a sus padres:

¡Es mi mejor amigo! ¡Y lo quiero mucho! Porque siempre me protege de los monstruos y señoras malvadas que me quieren llevar

Porque en sus sueños, cuando ella sentía que algo le asustaba, él siempre se presentaba para que no le pasara nada.

Sus padres tan solo expresaron sonrientes, algo que ella nunca olvidaría jamás,  por ser cierto:

¡Que sabia amar de una manera tal y como todos debemos saber amar sin limites! 

Así la abrazaron y posteriormente le regalaron ese mismo ser Cabeza de felino, pero ahora en forma de muñeco, que elaboraron cuidadosamente sus mamá y su papá. Porque lo llenaron de mucho amor y ternura. Ambos padres le contaron la historia de esa imagen, así ella recordó su amoroso cariño.

Sabiendo la historia de su amigo Cabeza de felino, ella con más contento jugaba con él. A veces la emoción de la pequeña era abundante, generando mucho ruido en la casa y molestando a sus padres. Provocando esto la desesperación de ellos a tal punto que despertaba su furia. cuando parecía que perdían toda tolerancia y paciencia.       

Pero al ir a regañarla, vieron como conversaba con su amigo Cabeza de felino, al mirar la ternura con que lo trataba, tanto su papá como su mamá olvidaron el motivo de su enojo. 

Cierta noche ella fue testigo de como su amigo Cabeza de felino la protegía con tanto amor. Como el que ella le dedicaba en sus juegos y en toda ocasión que se le presentaba. 

Mientras toda la familia dormía profundamente, ella escucho un ruido en su ventana. Pasaba de las dos de la madrugada, sabia que algo malo afuera tocaba la ventana de su habitación. Tomo a su amigo Cabeza de felino, ese tierno muñeco suave y felpudo, entre sus brazos y apretándolo fuertemente se acerco a la ventana. Mientras iba diciendo en voz baja a su amigo lo siguiente:  

¡Es la señora mala que siempre viene para llevarme! Pero tu le vas a decir que se vaya ¿verdad?

Ahora que estas conmigo, que me abrazas en los sueños como al niño ¡Le vas a decir que nos deje en paz! ¿Verdad?

Diciendo esto una y otra vez en voz baja, la niña se acerco temerosa a la ventana. Levanto las cortinas de aquel ventanal que daba a la solitaria calle de un segundo piso. 

Y ahí estaba una horrible mujer de mirada y sonrisa maliciosa. En ese momento el muñeco Cabeza de felino desapareció de los brazos de ella y se presento delante de aquella mujer, que no era otra que  una bruja comedora de niñas y niños pequeñitos.

La bruja con ojos despavoridos, juntando las manos comenzó a suplicar a aquel ser maravilloso de Cabeza de felino, que ahora no era ya un muñeco. Se había transformado en ese mismo ser de mayor tamaño, más hermoso con un agradable brillo como el oro:

¡Por favor Señor de mi Señor no me mates! Se que hice mal en volver a querer llevarme a todos los pequeños de está parte de la ciudad  

Pero fue mi tonta vanidad que me hizo querer retarte. Pensando que eras como yo. Un ser de la noche, al que solo se le puede espantar con otra persona malvada como mi presunción. 

Pensé absurdamente que eras como esos  otros seres como yo: brujas, duendes, fantasma y demonios. Me advirtieron de ti, pero no lo podía creer, hasta ahora que te veo. 

Mi Señor me dijo que tu eres muy bondadoso y que perdonas a todos. Perdóname por mi error ¡ya no volveré a portarme mal! Ni a querer tratar de  llevarme infantes para comérmelos. 

Más aquel extraordinario ser de Cabeza de felino, brillante como el sol al amanecer, toco con una de sus manos con garras, la cabeza de aquella bruja que comenzaba a llorar con sus manos juntas y le respondió a la bruja:

Es verdad que la bondad es mi cualidad, por eso perdono tus malos actos, Y por el amor  que le tengo a tu Señor ¡te perdono! Pero ya no puedes vivir más en está vida ¡ Tu final en este cuerpo a llegado!

Ya no molestaras a más personas, ni te podrás convertir en bola de fuego. Mi acto de bondad esta en que yo te aleje de tu propia maldad ¡Y así será! 

¡Fuiste tan tonta en creerte superior a tus iguales  y a tu propio Señor!

Como parte de mi compasión, en tu siguiente vida serás perro guardián y esto se repetirá doce veces, para limpiar tus malvados y egoístas actos

Después de decir eso, el estupendo ser Cabeza de felino con dos garras de sus cuatro brazos trasforma a aquella bruja, que al momento se convirtió en hojarasca, que se fue volando con el viento. En eso se escucharon sonidos de campanas armoniosas y caracolas marinas anunciando alegría y cayeron lluvias de flores.

 ¡Aquello fue maravilloso! Después de que acabaron los sonidos y las flores dejaron de caer. El ser Cabeza de felino regreso a los brazos de ella como un muñeco y volvieron los dos a dormir.

Al día siguiente, ella les contó todo lo que había pasado as us padres en la mañana. Expresaba alegría con la inocencia de su edad, motivando la maravilla y el contento que tenía. Pero después de escuchar la historia sus padres consideraron que todo era un sueño de su pequeña o parte de su fantasía infantil.  

Ella entendió y se dio cuenta que no le habían creído sus padres. Así que en la escuela busco a alguien que le creyera. Platico a sus distintos compañeritos todo lo que le había pasado. Pero solo un niño si le creyó y le pidió que le presentara a su querido amigo felino. 

Porque a él también lo iba a molestar una de esas brujas. Pero ella le dijo que no podía, porque nunca se separaba de su amigo Cabeza de felino.

Lo que podían hacer es que dibujarían una versión de su amigo minino con él. Que lo tratara como su mejor amigo; que le hablara, le diera de comer y que fuera como son los amigos cuando juegan. Así ambos hicieron el dibujo y el niño muy contento se llevo su obra de arte.

Los días pasaron y a aquel niño se le presento la bruja que lo molestaba. La cual fue eliminada de la misma manera por el amigo Cabeza de felino.

Al día siguiente el niño muy contento le contó a la pequeña de como su amigo ese extraordinario felino, salió del dibujo y destruyo a la bruja. Así ambos se volvieron muy amigos de aquel ser maravilloso Cabeza de felino.     

El niño también pidió a sus padres un muñeco de su amigo. Que su mamá  elaboró a puro tejido y restos de ropa usada. Ambos pequeños siguieron siendo amigos y jugando con el querido amigo Cabeza de felino, hasta que crecieron y cada uno siguió su propio camino. 

Ahora ella es una persona adulta y recuerda con agrado a ese amigo tan querido que es el Cabeza de felino. Que ahora es amigo de sus dos hijos: su pequeña Lili y el divertido Zion.

Todo esto lo recordó mientras volvía a encontrar aquella vieja imagen, ya más veterana por el tiempo.Pero que sigue mostrando a ese ser muy especial que tiene una Cabeza de león, muchos brazos con los cuales abraza con cariño a un niño pequeño.   


Para la pequeña Devi Laxmini

  

 


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