La tecolotita y la gatita montes
Hubo una vez dos pequeñas animales que se habían perdido en el bosque y por tal motivo se quedaron huérfanas. Eran una pequeña gata montes y una tecolotita. Las dos criaturas perdidas se conocieron al estar buscando alimento, que no era otra cosa que la cacería de un ratón flaco y diminuto.
Cuando la tecolotita desde el aire diviso al ratón voló para atraparlo y en ese mismo instante la pequeña minina montes miraba al ratón lista para saltar y agarrarlo. Pero cual fue su sorpresa de ambas, que al querer atraparlo las dos criaturas chocaron. Y el ratón pudo escapar, así que una le hecho la culpa a la otra. Estuvieron un buen rato discutiendo, hasta que por fin después de que paso toda la noche, la tecolotita y la gatita montes terminaron riéndose del acontecimiento.
De esa manera acordaron ser amigas y quedarse juntas para protegerse, ya que no contaban con familia, resolvieron entrenarse para ser buenas cazadoras de ratones. A partir de ese momento las dos curiosas amigas se volvieron las mejores cazadoras de ratones en el bosque. Porque una le aconsejaba a la otra de como mejorar la técnica de caza, tanto la tecolotita desde el aire como la gatita desde el suelo.
Las dos amigas formaban una simpática pareja, ya que las dos tenían ojos muy grandes y abiertos; eran nocturnas y sus colores eran muy similares. Parecían una especie de gemelas, pero con la gran diferencia de ser de distinta especie del reino animal del bosque. Se llevaban muy bien y siempre compartían sus suculentos ratones, que cazaban por las noches durante las distintas jornadas de atrapar a estos roedores.
Hasta que una buena noche la tecolotita volvía de su habitual cacería nocturna a su hogar y lo encontró vacío, que era una especie de hueco en un árbol donde vivían las dos, la tecolotita en la parte alta y la gatita montes en la parte media. Esto le pareció muy extraño, ya que la gatita montes no era su costumbre llegar más tarde de la hora de la cena. Así que la tecolotita decidió esperarla, paso el tiempo, pero no aparecía la felina.
Preocupada la tecolotita busco huellas de su amiga minina, y las siguió primero por el piso y luego sobre volando el camino, hasta que la encontró atrapada en una jaula hecha por los humanos. La tecolotita no sabia como ayudar a su amiga a salir de esa cárcel. Un poco temerosa se acerco para tratar de abrir la jaula, lo cual fue inútil. Entonces la tecolotita muy angustiada le pregunto :
¡Querida amiga! ¿qué vamos hacer? ¿cómo podría actuar para ayudarte a salir de esté terrible problema en el que te encuentras?
La gatita triste por su situación pensó y pensó, hasta que se le ocurrió una extraordinaria idea y le dijo:
Querida amiga alada es necesario que vayas a buscar al único ser que me puede sacar de esta jaula ¡La única persona que me puede ayudar es Ili la abeja mágica!
La tecolotita estuvo de acuerdo con la idea, porque en ese momento era la única que podía ayudar a su amiga felina. Puesto que Ili sabia mucho de los humanos, sobre sus formas de actuar y vivir. Así fue como la tecolotita se encamino a buscar a Ili la abeja mágica, lo más rápido posible, sobre todo antes de que regresaran los humanos.
Sobrevolando el frondoso bosque, la tecolotita busco el árbol de ramas moradas y hojas violetas. A causa de que todo animal podía llegar estar en problemas, todos sabían como era el lugar donde vivía la abeja mágica Ili. Porque ella era el auxilio y el apoyo siempre leal con todos los seres de la madre naturaleza. Así que voló y voló aquella hermosa ave noctámbula, hasta que al fin encontró el árbol.
A lo lejos vio aquel majestuoso árbol y la tecolotita sintió un alivio en su interior. Llegando inmediatamente le contó a la abeja mágica todo lo que había sucedido con su amiga felina y de que no pensaron en nadie más que pudiera ayudar mejor que ella. Porque al ser una abeja muy sabia, era la única en resolver tal problema.
Ili se quedo pensando, tomo su varita aguijón mágico y con un movimiento de esté con su patita, tanto abeja como tecolota, estaban ya justo enfrente de la jaula, donde encerrada se encontraba la gata montes.
La abeja mágica movió de nuevo su varita aguijón y tanto abeja, tecolota y gata estaban en la casa de estas dos últimas. Las dos amigas vigías de la noche se pusieron muy contentas por estar libres y en su hogar. Le agradecieron muchísimo la ayuda a Ili la abeja mágica, está les sugirió que lo mejor era celebrarlo. Las dos aceptaron la propuesta de Ili porque estaban muy contentas.
Se hizo la celebración, Ili llevo como invitados a un gato montes y a un tecolote de otro bosque para que los conocieran aquellas amigas y compañeras de la noche. Acabando la celebración Ili sugirió que se quedaran juntos ya que así se podrían protegerse mutuamente y formar una sociedad que cuidara de esa floresta.
¡Que los cuatro tenían la capacidad de salvaguardar en la noche esa importante parte del bosque! La tecolotita y la gatita estuvieron de acuerdo, así llevaron acabo los consejos de Ili la abeja mágica. De esta forma nunca volvieron a tener percances con los instrumentos y aparatos humanos, ni con los humanos.
Y pasaron sus días felices, cuidándose y compartiendo los suculentos roedores. con el tiempo su sociedad creció, cuando tuvieron crías las educaron en igualdad de tareas y de valentía para seguir el legado de salvaguardar esa parte del bosque, como les aconsejo Ili la abeja mágica.


Fantástico!!🙂
ResponderEliminar¡Gracias! ^_^
Eliminar😍😍💜💜💜 gran lección
ResponderEliminar