La Braceada

 ¡Uno, dos, tres! Braceada y respiraras ¡Uno, dos tres! Vuelves a  respirar ¡Así continuas! Hasta alcanzar los 1000 metros.

Angel es uno de esos entrenadores con cualidades insuperables, entre las muchas personas que pudieran enseñar a nadar a alguien, hay pocos ¡Pero muy pocos como él! Se podría decir únicos. E incluso es él, el único de su tipo. 

Por lo tanto, todas las chicas que lo conocían deseaban que fuera su novio. No importando si ellas eran de muy alta o de muy baja estatura, robustas o muy delgadas, morenas o rubias ¡A todas les atraía por un cierto encanto! El cual tiene una palabra sagrada: ¡La bendita paciencia!

Angel es uno de esos seres humanos notables, que si llegas a conocerlo  entenderás ¡Que es el ser único! Por su infinita ecuanimidad, su buen trato, su sonrisa que invita a la calma interna en situaciones incluso de mayor angustia ¡Esto y más lo hacen un ser humano ejemplar!

Parecía que el ansiedad no estaba en su vocabulario y en su entender de la vida. Por eso era le entrenador más atractivo del centro deportivo ¡Porque emana esa luz que recuerda ha algo poderoso! 

Angel tiene una enorme cualidad que es la bondad, palabra que es nombre de aquella misteriosa Deidad de los actos valientes; aquel Dios príncipe de dulce modestia que porta la saeta, que es asceta y sobretodo que encanta a las almas en oriente,  resaltando que las más atraídas son  las hermosas almas que están cubiertas de dulce infancia. 

También pose otras cualidades entre estas, está el hecho de tener un hermoso cuerpo, como el de la Deidad del viento; por ser de músculos marcados, producto de sus muchas horas de ejercicio, para tener ese estado de ánimo que reconforta.

Angel es como su nombre ¡Un guardián! Para quienes enseña las distintas braceadas dignas del delfín, la mantarraya, el tiburón, la ballena y la audaz tortuga.

Nadar es su deleite, porque Angel parecía que en su subsistencia anterior se hubiera unido tanto al agua, que no la podía desconocer ni en su estado de mayor olvido. Tan es así, que en su ser más profundo aquella vida de mar, parecía que no la hubiera abandonado, para seguir viviéndola en esta existencia como ser humano.

Conocedor de lo acuoso es Angel, porque entre sus conocimientos está el enseñar desde rescate, hasta las técnicas más sofisticadas del buceo. Ama todo lo relacionado con el mar incluso los cuentos y las mitologías que hablan ampliamente sobro los seres marinos. De ahí su cualidad de enseñar tan bien la braceada y la patada a cada aprendiz con disposición de instruirse a todo lo relacionado al saber nadar. 

Ese encanto amoroso por el agua, hace que toda la gente se sienta entregada por un afecto especial por él, no importando edad y sexo. Es ese amor compartido por el agua, que produce la confianza suficiente en cada persona que enfrenta su miedo a ese sagrado elemento primordial.  

Angel no se daba cuenta de como la vida transcurre más pronto que las oleadas del mar. Pero eso no importaba, porque las mismas chicas de su edad y un poco más jóvenes, lo miraron por años, con el deseo de cupido en sus mentes y sus miras. Con el tiempo se llevaron el recuerdo del palpitar de sus corazones. Aquel suspiro de anhelar ser sus novias. Al final ellas se fueron como las musas cuando se termina el mito con el olvido.

Con Angel aprendí esa pulcra braceada que destruye mis pasiones más demoledoras, más malvadas, más obtusas, más necias, más mezquinas y más oscuras. Angel se volvió aquel capitán del navío de la sensatez.  

Rememorar aquellos consejos, apoyos de palabras de buen ánimo, donde su mirada de bondad destruía los demonios de mis pasiones furiosas, me llevo a entender la verdad tan clara como el agua.  

Con Angel, como buen maestro, me hizo recordar que la humanidad es perfecta cuando es encaminada por lo imperecedero. Cuando lo conocí era grande su ejercito de posibles amantes, amadas o amores ¡Eso que importa es lo mismo para quien es persona dedicada!

En mi caso era como encontrar un hermano gemelo de alma, porque ese amor por el agua y el mar nos son mutuamente agradables. Ese mar que es como un amante solemne y que siempre cuestiona, pero a la vez seduce de maneras insospechadas. Porque puede hacer sentir que es la autentica infinitud personificada ¡Como es el verlo en los días sagrados de perfecto amanecer donde el agua y el cielo parecen un solo ser!

Es aquel mar, aquel amante que reverencio con gusto siempre que puedo. Porque me hace tener presente que mi fuego interno es más hermoso dentro del agua. Esa misma identificación la encontré con Angel, porque ambos amamos el mar.

Angel y el mar, el agua en su esencia son motivos inseparables. Podían las relaciones humanas convertirse a su alrededor en verdaderos desastres. Pero Angel y el agua es la suma lógica Suprema. Es Suprema porque expande: bondad, paciencia, alegría, confianza y virtud. Es el bocado perfecto del espíritu. Que bien si el espíritu de cualquier persona es pobre se convierte en rico, ¿por qué? ¡Porque nada más se necesita, solo es comprender lo que expande la relación entre el agua y Angel, es lo justo! De aquí esa relación de la nada y la nadada.

Ahora al bracear, al hacer la patada alargada, para recorrer esos metros de agua, para jugar entre el suave oleaje, inmortalizando el respeto a las olas del mar, cuando el agua esta en movimiento o en su quietud ¡Es recordar esa Suprema lógica!

Es entender la concordancia de una de las esencias más sublimes, uno de los elementos venerables más completos. Es comprender aquella criatura divina, completa y perfecta que es el agua. Es aceptar lo casi etéreo y es saborear la bondad inalterable en esencia. 

Ese amor al agua solo te lo puede enseñar un buen humano dedicado como Angel. Joya del agua que con su infinita paciencia, y su amor a este divino elemento ¡Alcanza a enamorar a la esencia última de todo ser! Y así esa frase me lo recuerda: 

¡Uno, dos, tres! Braceada y respiras ¡Uno, dos, tres! Vuelves a respirar ¡Así continuas! Hasta alcanzar los 1000 metros  

Dedicada a Miguel gran entrenador 


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