Ili la abeja mágica
Existió una vez en un remoto lugar una anciana que dedicó su vida entera al conocimiento del universo y la magia. Era una gran sabía, y conocía las respuestas cuantas dudas pudieran existir ¡sí, ella lo sabía todo! Desde como ser inmortal, cómo viajar en el tiempo, cuando acabaría el mundo ¡en fin! Todas esos misterios que alguna vez nos hemos preguntado, ella sabía la respuesta, porque así de amplia era su sabiduría.
La erudita dama no tenia fama, porque había vivido sólo para el conocimiento y tampoco tenía discípula o discípulo alguno. Así que le preocupaba no tener a quién legar su gran saber, pues había decidido no ser inmortal.
Ya que había vivió sabiamente desde un principio empezando cuando fue niña, después cuando fue joven y al último anciana. Había probado el tiempo suficiente para hacerse de conocimientos y experiencia. Con el tiempo de la vejez y con ella el cansancio, se dio cuenta que era hora de despedirse de todo.
Entonces pensó que era el momento de trasmitir todos sus conocimientos a alguien, ¿pero quién, si no tenía a nadie? Decidió crear un ser por medio de la magia. Hizo varios experimentos, pero todos fueron fallidos a su juicio. Así que desistió de un momento a otro, y se dijo:
La mente humana es compleja, imposible de igualar por medio de la magia o las ciencias. Comprendo que mis conocimientos morirán conmigo.
Al hacer esta disertación sobre lo complejo del universo y de su propia existencia, la anciana dama plena de sabiduría se sintió satisfecha.
Pero en un insospechado día, mientras escombraba entre sus múltiples instrumentos y artefactos, halló un pequeño panal de abejas en un diminuto capullo, que guardó como un ingrediente o instrumento más para alguna formula saludable. Aquello no llamo mucho su atención y continuo con la tarea que se había propuesto, luego de fallar en los experimentos de creación de una heredera o heredero. Decidió que lo mejor era el hacer manuscritos dejando por escrito sus conocimientos secretos.
Ahora escribía un libro que contendría su sabiduría, porque para cuando llegara el momento de su muerte, esperaba que alguien apto lo hallase y comprendiera sus saberes tan importantes.
Los días transcurrían y el libro crecía en páginas, La labor de la anciana erudita no era sencilla, procuraba no distraerse con nada para terminar su valiosa escritura, hasta que un constante zumbido la interrumpió una y otra vez.
Miró a su alrededor, pero no lograba saber donde estaba el insecto que emitía aquel molesto ruido, hasta que cayó en la cuenta de que el sonido provenía del capullo que había encontrado días atrás.
Se acercó a donde estaba para deshacerse de la distracción tan molesta, pero se llevo una gran sorpresa, al ver que del capullo y de ahí del panal, salía una pequeña abeja parlante que le dijo:
¡Buenos días, estimada sabía en años y en saber!
La dama llena de arrugas, al ver ese pequeño ser de cuerpo regordete y alas finas le respondió un tanto tratando de calmar su sorpresa:
Buenos días pequena ¿Quién eres?
La anciana no recordaba haber creado una abeja parlante con su magia. Así que de nuevo decidió preguntarle a la pequeña abeja algo:
¿Cómo es que has aprendido el lenguaje humano?
La dulce sabía con mirada perspicaz, a pesar de saber que las abejas son seres inteligentes y que posen un lenguaje propio, el cual ha sido ampliamente estudiados por los seres humanos. Aún le sorprendía el hecho de escuchar hablar a una, en un lenguaje de la humanidad.
La abeja explicó que mientras era una larva llegaron hasta ella diferentes tipos de alimentos, traídos por el viento como: polvo de hiervas, raíces gotas de sustancias mágicas, flores secas, en fin ¡toda clase de ingredientes de sortilegios usados por la dama de la sabiduría!
Todo esto formaba parte de los preparados de la magia, que la pequeña abeja utilizó para alimentarse. Y con ellos se fue convirtiendo en una prodigiosa abeja escondida en el panal dentro del capullo. Que al abrirse liberó a la pequeña abeja como un ser cuya inteligencia fue tan grande que tan sólo de observar a la anciana escribir y escucharla monologar en repetidas ocasiones, logro comprender y reproducir su lenguaje humano.
Tras escuchar, la razón de porque esa abeja era de interesantes cualidades, la inteligente anciana sabía entendía perfectamente que tenía ante sí a su heredera en conocimientos y misterios mágicos y se dijo a si misma:
¡Oh, por fin alguien con tanta capacidad! Así podré entregar mis conocimientos, sin temor a que sean olvidados.
Con este contento interno se dirigió a la pequeña abeja, del reino de los insectos y le volvió a preguntar:
Dime querida ¿tienes un nombre?
La diminuta abeja con una muy graciosa y agradable voz, respondió como una niña divertida:
Claro, mi nombre es Ili
La anciana de nuevo pregunto con más ímpetu para animar a su pequeña compañera de habitad:
Ili querida, ¿querrías tú aprender los grandes secretos del universo y de la magia?
La delicada y simpática abeja respondió sin titubear:
Por supuesto ¡eso me encantaría, ese debe ser mi deber estoy segura!
Y así fue como la docta dama le enseño lo que ella sabía, porque ella como se dijo antes conocía los misterios del universo.
La buena abuela del saber inmortal, se sentía aliviada de tener una heredera tan inteligente, dedicada y pequeña. Era como si la propia magia surgiera de su mismo origen misterioso.
La sabía mayor en vida hizo inmortal a la abeja Ili, le quito su aguijón de punta venenosa transformándolo en una varita que contenía el encanto especial, magia única en el universo.
Pero llego el día de la despedida. La anciana del conocimiento infinito se sentía contenta, porque estaba dejando una heredera digna que seguiría el camino de la magia para el bienestar del universo.
La erudita abuela había decidió convertirse en flor para que la dulce abeja absorbiera lo más que pudiera los pocos conocimientos que faltaba por entregarle.
Aunque dejaba también objetos: textos, manuscritos, libros y cuanta cosa que había sido de la anciana como parte de su legado, para la abeja.
Cuando la abuela sabía se convirtió en una enorme y bella flor, Ili la absorbió con cierta tristeza. Y antes de marchitarse se despidió de la joven abeja recordándole que debía usar sus conocimientos siempre para e bienestar, sobre todo para la naturaleza como parte de un equilibrio del cosmos, y así desapreció la anciana del conocimiento infinito.
La abeja recogió los restos de la flor y los llevo a la parte más profunda del planeta tierra. Quería llegar hasta su corazón, pero solo se acerco lo más posible, estando ahí, dio el último agradecimiento, como despedida final.
Dejo caer en el cercano centro del planeta los restos de la abuela del saber sin limites. Y pidió a seres de la tierra como: las lombrices y otros gusanos, que llevaran los restos lo más cerca del fuego del centro del corazón de la tierra y así lo hicieron.
Cuando regreso a su hogar Ili decidió convertirse completamente en uno de esos seres mágicos que sabemos que existen. Pero no sabemos que son, como son y como actúan. Solo sabemos que su magia hace que se transforme todo ¡Que ocurran momentos maravillosos y sorprendentes!
Porque su sabiduría sin diferencias transforma por ejemplo la tristeza en alegría, así como otros buenos y necesarios encantos en los seres vivos. Va y ayuda a todo ser que necesita un bienestar en la vida.
Porque Ili la abeja mágica siempre está trabajando en nuevos encantamientos, ella experimenta mucho, ya que los mejores resultados de su magia ocurren cuando hay el bien y se muestra el bien en todos los seres.
Por tal motivo siempre que escuches el zumbido de una abeja junto con un sentimiento de bienestar, libre de temor, es probable que Ili la abeja mágica fue a visitar y a lanzar unos de sus actos de magia bondadosa y benéfica.

Bellísimo cuento?!👌🙂
ResponderEliminarBello el cuento de Ili! Saludos!
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