El rostro en el árbol

Si vas por las carreteras cercanas a Querétaro y quieres conocer algo fuera de lo común aparente. A lado de una gasolinera de nombre estadounidense; de esas de marcas tan viejas como lo es esa cultura extranjera. Te encontrarás con un ser fuera de lo común. Pero tiene que ser de noche, porque en el día con la luz del sol esconde su mirada. Puedes verlo desde un costado como si fueras a cargar diesel.

Solo te sugiero que no lo veas pasando la media noche y menos a las tres de la madrugada, porque puede que te muestre algo más que su fachoso rostro. Puesto que si quieres conocer un troll mexicano, en ese camino de revestimiento y sembradíos, lo verás como decoración de una tienda de servicios de mini supermercado.

Te mostrará su rostro camuflado en un árbol de ornato. Que parece podado con perfección, pero con la luz y la energía de la noche. Ese noctámbulo portador de la ignorancia, te mirará penetrantemente, entre la espesura cúbica de hojas verdes, acompañadas del olor a la gasolina y el diesel.

Sus ojos son evidentes, su nariz y grotesca sonrisa, son de lo más desconcertante y más aún con la iluminación de la lámpara artificial. Yo lo mire por unos minutos mientras esperaba, como siempre espero en un viaje de carretera. Fue de lo más extraño, me centraba en considerar que historias valdrían la pena contar, cuando sentí esa inusual mirada.

Así volteé a ver lo que parecía un simple árbol. Otro más de los muchos que pintan esas tiendas de comestibles. Lugares iluminados fríamente que tiene de todo, hasta de un rincón donde comer para la gente solitaria.

Al mirar con detalle, aquel que consideraba un árbol más de adorno. Sus ojos evidenciaron que no estaba ante un ser inmóvil común. Más bien era un ser noctívago, esperando el momento preciso para salir y deambular entre la oscuridad de la noche.

¡Tan vez era su día de comer! Quizás animales olvidados o algún borracho solitario, eso me lo dejo entre ver aquella mirada y sonrisa como diciéndome:

 ¡Hola tu bien me conoces! Porque veo que antes fuiste como yo: un monstruo, un demonio, un habitante de la noche, un ser de los infiernos.

No es raro que nos reconozcamos, por eso te saludo con mi mirada. Porque se que tu no me vas a juzgar, ni aunque saliera de cuerpo completo. Pero no quiero espantar a los humanos que todavía hay a está hora de la noche.

¡Además tu ya estas más allá de lo que se considera el bien y el mal! ¡porque con la luz del conocimiento has rebasado esa dualidad! ¡Ya que tu entrega hacia lo sublime, te ha ayudado a trascender el entendimiento superficial de la vida!

Tú justo sabes que nuestra mejor hora son las tres benditas horas de la madrugada. Para mi buena fortuna, cada vez que en estos ignorantes pueblos y ciudades hay fiestas. Donde los humanos se emborrachan hasta perder su propia y poca inteligencia, hay la posibilidad de que me los pueda comer.

¡Que festín me doy! Y más con sus supuestas fiestas religiosas, multitudes de gentes incautas. No saben que la mejor adoración es respetar la tranquilidad de todo ¡Porque en ese, él todo es lo más divino! ¡Así nunca van a dejar de pisar los planetas infernales!

Pero tu bien lo sabes ¡Porque conociste uno de los muchos infiernos! Y al vernos a esta hora de la noche, en esta carretera ¡No es casualidad!

Perfectamente conoces ¡Que es! Esto que te digo. Es para que le platiques, sobre mi existencia, y la presencia de algo más elevado que la confusión, a la humanidad de la que ahora vienes.

En este momento que vives la fortuna de ser humano en esta tierra, donde impera la tiranía de: la ignorancia, el sufrimiento y la mezquindad, que van en aumento. Tienes que comunicar esta conversación nuestra.

Ahora ve y describe mis palabras. Cuéntales que salgo de cuerpo completo a las tres, la bendita hora de mi Señor ¡El compasivo maestro Supremo! En el momento de mayor silencio. Porque a esa hora lanza sus miradas de aprobación y reprobación ¡De ahí nuestra fuerza y presencia!

Diles que este troll mexicano camina entre los distintos campos de cultivo, en las praderas y los bosques. A veces a un costado de la carretera. Enfatiza que hay momentos en que me acompañan fantasmas y espíritus malignos, por el rencor que traen en sus mentes y en sus sentimientos.

Diles con detalle que se cuiden, que hagan de su vida actos llenos de honestidad, de virtud y de ecuanimidad. Porque sino, un buen día se pueden emborrachar y terminar siendo mi plato de comida. O con su mente y después su muerte puede que como fantasmas sean mis cómplices o mis aliados por años y siglos.

Describe a aquellos ingenuos que a diferencia de los que nos ponen como ruidosos y aparatosos, somos muy sutiles. Y que nos quedamos nosotros los otros, en el día entre lo quieto. Que estamos entre ellos y que incluso los dominamos.

Como son aquellos crédulos humanos, que nos creen sólo como figurillas de ornato o de regalo, pero que en realidad los condicionamos hasta su muerte. Porque de esa forma hacemos nuestra parte de la labor ilusoria, de esté mundo.

¡Patéticos humanos prefieren ser nuestros esclavos, que aceptar a nuestro Señor y al Superior de nuestro Señor! ¡Que son bondadosos siempre!

Le temen al diablo y no se dan cuenta que su miedo es su propio diablo. Es decir su propio enemigo ¡y que ese satanás en realidad existe en sus mentes! ¡ja,ja,ja,ja!

Sabes porque me río, porque tu también lo comprendes así. Has conocido amistades, y personas cercanas a ti, que viven con ese error. Humanos que prefirieron a uno de nosotros, que a conocer a nuestro Superior. Ahora tú, te habías lamentado por su estupidez y te diste cuenta que otro como yo, te haría con estos motivos que te alejaras ¡Y así fue!

Ahora que eres un humano, te preocupa el porvenir de la humanidad. Pero bien sabes, que la humanidad ahora ¡y más está! Que perdió con sangre a sus ancestros. Solo la domina el miedo y el sufrimiento combinados con la confusión.

Lo que piensas hacer con contarles lo que te digo está bien. Pero recuerda ¡Que van a buscar más! Y tendrás que responder con honestidad, aunque no te entiendan.

Trata de no volver a ser el monstruo que eras ¡no regrese a ser un demonio! Porque no es muy buena está vida. Yo lo sé porque ahora que soy troll, lo entiendo y a veces lloro por haber perdido mi tiempo cuando fui humano.

 ¡Por eso crítico a esta humanidad, por su tontería en perder su valioso tiempo!

Ya no me pregunto más, ahora tengo que vivir el castigo que yo mismo busqué. Por eso te repito, haz ver a la humanidad, que ya no desperdicie más sus valiosos tiempos e inteligencias.

¡Que deje de destruir a la madre tierra! ¡Con su insignificante justificación de tener una supuesta vida cómoda! Esos son argumentos de la ignorancia.

Bueno será mejor que nos despidamos, porque veo que viene tu familia. Fue agradable conversar contigo. Recuerda que si nos conocimos es por que así quiso el preceptor Supremo ¡Tu bien sabes quién es!

Llegaras bien a casa y tendrás éxito en está historia mía. Por último solo un favor benigno ¡Pide por mi a nuestro dulce Mentor alguna vez! ¡Por favor y Gracias!

Así terminó la conversación con aquel inusual rostro en el árbol. En una noche al lado de la carretera. Al salir de ese lugar la piel se me erizo hasta la punta de los vellos más largos. Al momento me sentí una persona incómoda y pasmada.

No entendía si era un fugaz estado de shock o solo una mera fantasía de mi vista y de mi mente. O una evidencia más de lo ilusorio del mundo. El asunto es que ese troll, ese ser noctámbulo mitológico, estaba vivo dentro de ese árbol de paramento junto a una carretera solitaria.

 Al continuar nuestra ruta y dejar la oscuridad del viaje de carretera. Al entrar a la ciudad, la lluvia torrencial trajo consigo una tranquilidad interna. Y en ese momento entendí las últimas palabras del rostro en el árbol. Y comprendí la responsabilidad de contar está historia.

Ahora la plasmó como me la platicó y la recuerdo como parte de ese inusual árbol. Que aunque fuera destruido volvería aparecer en algún otro punto de la tierra, porque ese rostro continuará presente.

Ya que mucho tiene por vivir y seguir haciendo, como parte de su labor. Para recordar a la humanidad que no somos los únicos importantes en este planeta, lo que es está tierra.

Lo mejor que podemos hacer es dejar de lado nuestros miedos y actuar en concordancia con nuestra buena inteligencia ¡Con nuestra naturaleza más esencial! Y así termina la experiencia que tuve, al conversar con el rostro en el árbol y solo digo gracias Soberano Preceptor:

¡Por presentarme a uno de tus adoradores que me comunica estas palabras llenas de entendimiento elevado! ¡Oh sabio Gurudeva gracias por tan enigmáticas enseñanzas! ¡Om Namoh Shivaya! 


Para Abril y Patricia que bien siempre están con ese no se que, no se cuando

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